ENTRE LA LOCURA Y LA GENIALIDAD: EL FENÓNEMO LLAMADO THE WALL

The Wall, la película

A lo largo de la poco más de una hora con 20 minutos que dura el disco, Pink Floyd nos cuenta la historia de “Pink”, un músico de la época que gracias a los traumas que la vida le va deparando, se sumerge de manera progresiva en un espiral de locura y depresión. Siempre alerta, con el miedo y la paranoia de exponerse y enfrentar el mundo real.

Por Manuel González

Había escuchado las leyendas de la mismísima boca de mi padre, un disco tan sombrío y oscuro que era capaz de ensombrecerle el día a cualquiera, o mejor dicho, un disco tan profundo que era capaz de mostrar capa por capa el proceso de decadencia en el ser humano, con mucha ira, frustración y un enorme sentimiento de melancolía, “The Wall” (o El Muro) por “Pink Floyd”, ha sido uno de los discos que ha marcado mi vida para siempre.

Resulta fascinante leer las historias de como esta monstruosidad (en términos de producción musical) fue concebida. De la mente de Roger Waters (miembro y fundador de la banda) tras un altercado en un concierto donde un fan intentó atacarle, The Wall al principio nació como una barrera metafórica que separaba al artista de su audiencia.

Aunque con el paso del tiempo, El Muro fue adquiriendo un significado mucho más profundo, el artista no solo tomaba distancia con respecto a su cercanía con el público, sino que también la banda trataba de contarnos una historia. Historia mediante la cual sentimientos tan negativos como la ansiedad, la depresión o la melancolía nos aíslan poco a poco del mundo, encerrándonos en una especie de fortaleza mental.

A lo largo de la poco más de una hora con 20 minutos que dura el disco, Pink Floyd nos cuenta la historia de “Pink”, un músico de la época que gracias a los traumas que la vida le va deparando, se sumerge de manera progresiva en un espiral de locura y depresión. Siempre alerta, con el miedo y la paranoia de exponerse y enfrentar el mundo real.

Una crianza con una madre sobreprotectora, una educación estricta y cruel y una desconexión con el mundo poco a poco construyen el tan famoso muro. No necesariamente tenemos que convertirnos en Pink para poder entender su sentir, The Wall es una obra atemporal fuera de este mundo que ha sabido sobrevivir al paso del tiempo.

Para entender un poco más la razón de ser de la sombría atmosfera que rodea The Wall, hay que revisar un poco el contexto en el cual fue concebido. Para mediados de los 70’s Pink Floyd estaba en la cúspide de su carrera que fue agotando a todos y cada uno de los miembros de la banda con cada gira, concierto o grabación.

Roger Waters para la época previa a The Wall atravesaba una época de agotamiento tanto físico como mental, aunque podríamos decir que esto solo fue el detonante tras una vida difícil. El padre de Waters había fallecido ya a causa de la segunda guerra mundial, su madre era una mujer sobreprotectora y su educación se basó en abusos por parte de sus profesores.

Es difícil separar la figura de Pink de la de Waters, y pese a lo que se teorice, The Wall sirvió como un impulsor para que Waters hiciera catarsis. Waters transformó sus más oscuros demonios internos en una obra maestra del rock progresivo de los años 70’s. Y es muy fácil identificarse con el contexto y la historia del álbum, ya que The Wall a lo largo de los años y a través de sus diferentes interpretaciones ha sabido sobrevivir a lo largo del tiempo.

Puede que el álbum en si sea más reconocido por sus temas más “populacheros” (háblese de Another Brick In The Wall Pt.2), pero en una mirada más profunda hay mucho más detrás fuera de las intenciones de su autor. The Wall ha sido retratado como un álbum antisistema, como símbolo de protesta y en un sentido más individualista, como en la experiencia definitiva del proceso de decadencia en la vida de alguien que no la está pasando nada bien.

Escucho “The Wall” tan seguido como mi rutina y fortaleza mental me lo permitan. Con el paso de los años y las nuevas experiencias que me van rodeando voy dándole un nuevo significado y eso hace que siempre se sienta fresco. Para finales del mes de noviembre The Wall estará por cumplir 39 de existencia y Roger Waters estará dando una serie de conciertos en el país a finales del presente mes y a principios de diciembre, show que recomiendo encarecidamente.

Esto más que una reseña, es una invitación al lector a que haga una introspección sobre su relación consigo mismo y con el mundo. Y que observe su entorno, ya que de manera inconsciente nos ponemos barreras, nuestros miedos e inseguridades nos alejan del mundo y poco a poco un muro a nuestro alrededor se va construyendo.

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