SUPERHÉROES MODERNOS: LA MITOLOGÍA DEL SIGLO XXI

Por Manuel González 

Durante los últimos años y gracias al éxito de grandes proyectos cinematográficos, se podría decir que la cultura del superhéroe hoy por hoy está bien asentada. ¿Pero por qué nos atraen tanto los hombres en mallas y mujeres que lanzan rayos de los ojos?, la respuesta puede ser encontrada en los libros de historia y sus orígenes, son por demás curiosos.

Se dice que Superman fue el primer superhéroe que alguna vez fue creado, o al menos sí fue el primero que tuvo gran impacto en una escala global, y tan solo hay que analizar su contexto de origen para darse cuenta de que su éxito no fue fruto de la casualidad. Superman surge en las páginas de Detective Comics No.1 en la década de los años 30’s, algunos años después de haber terminado la primera guerra mundial y con muy poca diferencia la gran depresión había azotado a los Estados Unidos.

Nuestros vecinos del norte no la estaban pasando para nada bien y en ese afán de reconstruir no solo la infraestructura sino también la moral de todo un pueblo surge en el comic una figura que utilizaba los calzoncillos por fuera. Superman era sinónimo de fuerza, mientras que su homónimo Clark Kent era débil y muy torpe.

Citando al famoso guionista de comics Alan Moore, “toda historia para que pueda tener éxito debe ser real a nivel humano”, es ahí cuando nosotros conectamos con la parte humana del superhéroe, la parte débil, la parte real, la parte que a pesar de que sabemos no tiene mucho por ofrecer no se separa de su alter-ego, sino que se aferra a ella porque tiene que creer en algo, la parte que teme y la parte más identificable de todo lo que representa.

Sí, Superman es sinónimo de fuerza y de muchísima voluntad, pero tiene un gran defecto que nadie parece notar y es que tiene una gran carga de nacionalismo a sus espaldas, es la representación de lo que el ciudadano americano aspira a ser y no es un mensaje necesariamente malo, pero sí puede llegar a ser muy egoísta.

Un ejemplo mejor de lo que se menciona en los primeros párrafos puede ser mejor explicado en uno de los más grandes iconos de la cultura pop moderna, estoy hablando de nuestro vecino amigable Spider-Man. En resumidas cuentas, el origen de Spider-Man tiene lugar cuando a Peter Parker lo pica una araña radioactiva que termina otorgándole habilidades especiales que lo orillan a convertirse en el vigilante de su ciudad.

Con una resistencia sobrehumana, fuerza y el sentido arácnido que lo alerta cuando un peligro se acerca, a Peter Parker se le da bien pelear al tú por tú con cualquier villano que se le ponga en frente, pero con un toque extra lo bastante sutil como para ser fascinante. Spider-Man, al contrario de Peter Parker, usa una máscara de manera literal que le cubre el rostro y le otorga del anonimato suficiente como para pensar que cualquiera pudiese estar debajo.

Pero hay algo más detrás de la idea de que cualquiera puede estar debajo de la máscara y es que a Peter, aunque no se le note, siente miedo, tiene esa ansiedad de pensar de que cada aventura que tiene puede ser la última, ya que a pesar de que tiene habilidades fuera de lo común, sigue siendo en parte humano. A Peter le duele cuando lo golpean, le duele cuando ve alguno de sus seres queridos en riesgo, siente esa necesidad de ayudar, aunque por dentro le esté matando.

Incluso en algún momento dentro de su historia ficticia, Peter decide dejar el manto de Spider-Man a un lado porque él sabe que no puede más, elige una vida común y corriente pero la ciudad necesita de él y tiene que volverse a poner la máscara, no porque sea el único que pueda ayudar, sino porque la concepción de la figura de lo que es Spider-Man y de aquello que representa es tan fuerte que su ausencia se siente como un vacío dentro de la sociedad.

Spider-Man en un menor nivel representa el enfrentarse a nuestros grandes temores con fuerza y dando nuestra mejor cara. Y todo puede resumirse a una sola escena en la secuela de su película la cual considero yo, representa todo lo que es el personaje. Llega un momento en el que Spider-Man tiene que salvar a una serie de pasajeros que van dentro de un tren a punto de colapsar.

En algún momento se le llega a caer la máscara pero sin embargo continua con su deber, y totalmente expuesto en un esfuerzo sobrehumano Peter detiene el tren con todo lo que tiene, y en un sentido más filosófico si se le quiere ver así, no fue la inercia del movimiento, ni siquiera el esfuerzo físico lo que salvo a toda esa gente, fue puramente la fuerza de voluntad.

El superhéroe en el siglo XXI se ha convertido en pieza clave de la cultura pop, surge y se adapta de acuerdo a como se mueve el mundo y lo moldea a su conveniencia para contar una historia mas o menos coherente. Inclusive los comics pueden llegar a ser representaciones de la historia de la humanidad ya que la ficción siempre se ha visto como un reflejo de cómo está el mundo. Dando lugar así de cierta forma, a un nuevo tipo de mitología, la mitología del superhéroe.

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