EL RELEVO DE CARSTENS

 

Estamos a días ya de su salida y seguimos sin saber quién se quedará como capitán de la economía mexicana, en este barco que sería, según Carstens, México.

Por Ricardo Téllez

Aunque fue anunciada con cerca de un año de anticipación, es hora de que no se ve quién vaya a reemplazar a Agustín Carstens Carstens ante su próxima e inminente salida como Gobernador del Banco de México (Banxico). A finales del año pasado, el 1 de diciembre de 2016, el funcionario presentó su renuncia ante el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, lo que desató mucha controversia no solo porque algunos lo tomaron como una señal de mal augurio para la economía mexicana, pues hubo quien vio en esta acción un “abandono del barco” por parte del “capitán”, lo que metió presión a los mercados y despertó nerviosismo entre inversionistas, tan solo con la noticia el peso cayó ese día ante el dólar y también la Bolsa Mexicana de Valores cerró su jornada a la baja. Aún más, justo cuando trascendió la nota, a primeras horas del jueves primero de diciembre, Bloomberg estaba realizando un foro en la Ciudad de México, teniendo como uno de los eventos del foro un panel donde participaba la crema y nata del sector financiero del país, incluyendo al Secretario de Hacienda, en aquel entonces José Antonio Meade Kuribreña; de pronto el panel fue interrumpido por el moderador para dar la noticia de que el Gobernador del Banco de México había presentando su renuncia, la noticia cayó como balde de agua fría entre los presentes y también entre los participantes del panel, Meade se apresuró a tomar el micrófono para tratar de calmar los ánimos:

“Déjenme matizar, para que no pongan cara de sorpresa, porque (el anuncio) también sale en la cuenta de Twitter de Agustín (…) es una decisión que hoy se anuncia pero que se implementa hasta finales del año que entra (este 2017). Agustín deberá tomar posesión del cargo en octubre. Entonces, que la decisión que hoy toma no sea una decisión que genere preocupación, sino gusto; gusto por una transición (el relevo en Banxico) que sin duda deberá ser ordenada”.

No obstante a ello, la noticia sí pegó.
Ante la especulación de que su salida obedeció a un desencuentro con el Presidente Peña Nieto, el mismo día de su anuncio Carstens no tardó en salir a decir que detrás de su renuncia no había ningún conflicto con el mandatario ni con el titular de la Secretaría de Hacienda.

También hubo quien calificó esta acción de irregular porque supuestamente el cargo de Gobernador del Banco de México es irrenunciable, pero “haiga sido, como haiga sido”, dijera Felipe Calderón, el caso es que se contó con la suficiente anticipación para ver su relevo, pero es hora de que no hay claridad en el asunto, al menos no todavía hasta el momento de redactar la presente. Cuando Carstens puso sobre la mesa su salida, ésta la proyectó para el primero de julio de este año, porque supuestamente asumiría el cargo de Gerente del Banco de Pagos Internacionales (Bank for International Settlements, por sus siglas en inglés BIS) para octubre de este mismo año, cosa que no sucedió. No falta quien afirme que la razón por la cual se contuvo o retrasó su salida es porque ésta sería próxima a las elecciones y afectaría la estabilidad del país, lo cual no le convenía principalmente al Partido Revolucionario Institucional (PRI), aunque hay quienes sostienen que no era conveniente ante el inicio de las rondas de negociaciones de Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Agustín Carstens fue nombrado Gobernador del Banco de México el 1 enero de 2010 para un periodo que inicialmente estaba proyectado que concluyera en septiembre de 2017. Fue también un funcionario transexenal, ya que se designación se dio durante la administración federal del panista Felipe Calderón, pero ya durante el gobierno de Peña Nieto, el 17 de septiembre de 2015 el Senado de la República lo ratificó en el cargo para un periodo más a finalizar en diciembre del 2021.

¿Conviene la salida de Carstens? Creo que el único beneficiado con su salida sería el propio Carstens, y es que el BIS no es cualquier cosa, sino que se trata de la institución financiera más importante del mundo. El BIS tiene su sede en Suiza y representa más del 95% del Producto Interno Bruto (PIB) del mundo, al agrupar a 60 bancos centrales, por lo que las decisiones que se toman ahí son macroeconómicas y de gran impacto para el mundo. Además, sería la primera vez en que no solo un mexicano, no solo un latinoamericano, sino además la primera vez que alguien proveniente de un país considerado emergente asumiera tal posición en la economía mundial.

Aunque no en pocas veces dio de qué hablar, sobre todo con sus fallidas metáforas, lo cierto es que tiene bastante experiencia y ha conducido la política económica del país de tal manera que ha salido adelante, si bien no como quisiéramos pues las expectativas de crecimiento nunca se han cumplido, pero hay que reconocer que su habilidad ha logrado que, teniendo un entorno financiero mundial tan complicado y a diferencia de otros países, nuestra economía no haya salido peor de cómo está, por lo que su sustitución no es nada fácil.

Cuando presentó su renuncia, el más viable para sucederlo era el secretario de Hacienda, pero ahora las condiciones han cambiado y a Meade Kuribreña se le perfila más como el próximo candidato del PRI a la Presidencia de la República que como Gobernador del Banco de México, aunque tampoco hay que descartarlo ya que el Presidente aún no ha mandado la terna que debió mandar ya con mucha anticipación al Senado para que designen al sustituto de Carstens (en Estados Unidos, desde el pasado 2 de noviembre Trump designó a Jerome Powell como candidato a presidir la Reserva Federal –FED-, cuando será hasta el próximo año en que se hará el relevo de Janet Yellen en la jefatura del banco central). ¿Nombres? Sí, ya los hay, desde siempre los ha habido, pero sin ofender a nadie, ninguno con el nivel de Casterns, por lo que todo queda en expectación e incertidumbre, y si en breve no empiezan a tomarse decisiones no dude que nuevamente el nerviosismo se apodere de los mercados.

Por lo pronto, nos quedamos con la gestión ordenada, equilibrada y de contención de Carstens y también con sus famosas y polémicas metáforas. Estamos a días ya de su salida y seguimos sin saber quién se quedará como capitán de la economía mexicana, en este barco que sería, según Carstens, México.

 

 

 

 

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