PRIMERAS PRESIDENTAS

 

Por Ricardo Téllez

Siempre he desconfiado de los políticos que renuncian a sus partidos y los abandonan despotricando en contra de ellos, acusándolos de ser lo peor cuando en su momento y por muchos años ellos representaron a ese partido, más aún cuando ellos mismos tuvieron muchos beneficios del propio instituto político. ¿Qué pasó? ¿De repente el partido político dejó de ser virtuoso y se convirtió en perverso y corrupto?, ¿ el partido era bueno sólo cuando los beneficiaba y dejó de serlo cuando dejó de beneficiarlos?, ¿de la noche a la mañana los partidos políticos se volvieron lo peor y ya no quedaron a la altura de esas personas?, ¿o es que estos personajes de pronto se dieron cuenta de que estaban en una cueva de lobos, entre tiburones, entre lo peor de la clase política, y en un acto de  iluminación se les cayó la venda de los ojos y se dieron cuenta de la realidad?

Me parece que actos como lo de Margarita Ester Zavala Gómez del Campo con su renuncia al Partido Acción Nacional (PAN), como la de muchos otros políticos que han hecho algo similar, no hacen sino reforzar en nosotros la idea de que nuestros políticos solo ven por sus intereses personales, que en el fondo se trata de una lucha de egos y protagonismos y no de la defensa de un proyecto político, de los valores y principios partidistas, mucho menos de un proyecto de nación.

Estas actitudes también vienen a fortalecer la idea de que en estos tiempos estamos viviendo, también en la política, la cultura light, la de lo desechable, la cultura de plástico, la de las lealtades breves, momentáneas, donde el “te seré fiel sólo mientras me convenga serte fiel” se ha vuelto el principio rector de nuestro actuar.

Una contienda, interna o externa, en la que los participantes ponen como condición para competir el que se les asegure su victoria será todo menos una contienda, será todo menos democracia.

Si las cosas no están funcionando en el país, entonces hay que cambiar al país; si las cosas no están funcionando con nuestro sistema político, entonces hay que cambiar el sistema político; si las cosas no están funcionando en el PAN, entonces hay que cambiar al PAN, y eso si es que verdaderamente no está funcionando, porque el referente que utiliza Zavala para juzgar si funciona o no su partido, parece ser el de “si me favorece, funciona; y si no, pues no”.

No es que yo esté defendiendo a Ricardo Anaya, líder nacional del PAN, pues también creo que tiene muchas cosas que explicar, no sólo sobre su vida personal y económica, sino también sobre las últimas e ilegales modificaciones estatutarias que realizó en Acción Nacional con el propósito de beneficiarse y poder permanecer al frente de este instituto político, cuando ya debió de haber renunciado a su cargo desde hace tiempo si es que su interés es aspirar a algún cargo de elección popular.

Tampoco estoy criticando el acto de renuncia pura, creo que un político puede renunciar a su partido, sí como una señal de protesta; sí como manifestación de desacuerdo respecto a su mal manejo, a la falta de cumplimiento a sus principios rectores, pero no como un amago, no como una amenaza, no como un berrinche solo porque ese partido no lo elige a uno para ser candidato o porque no ve condiciones para serlo.

Si quiere ser la primera Presidenta de México, Zavala tiene mucho que aprender de figuras como Ángela Dorothea Merkel, canciller alemana, recientemente electa por cuarta ocasión consecutiva para dirigir los destinos de la potencia europea. Además de ser una brillantísima mujer, con una trayectoria académica destacable (cuenta con un doctorado en Física por la Universidad de Leipzig, donde obtuvo el grado con una tesis de física cuántica calificada como sobresaliente),  supo contender al interior de su partido,  al cual no sólo no renunció sino que supo transformar,  la batalla la libró adentro del partido, no fuera de él.

Tras la caída del Muro de Berlín en 1989, Merkel ingresó a la política. Se incorporó al “Demokratischer Aufbruch”(Despertar Democrático), el partido político que iniciara como movimiento social, donde fue ganando posiciones por méritos propios, hasta llegar a ser la primera mujer en dirigir al partido no sin antes haberlo hecho ganar varias elecciones, incluso, encabezó una limpia en su interior ante escándalos de corrupción de sus líderes. Todo lo anterior la posicionó a tal nivel que en 2002 logró ganar una elección parlamentaria quedando como líder de la oposición en la Cámara baja y, años más adelante, contender y ganar el máximo cargo político en Alemania siendo no solo la mujer más poderosa de su país, sino también de Europa y del mundo.

Otra mujer de la que debería de aprender Zavala es Dilma Vana da Silva Rousseff, con independencia del momento por el cual atraviesa, el camino de Dilma para llegar a la presidencia de Brasil es ejemplar. Siendo estudiante de secundaria y tras el golpe militar en su país, decidió ingresar a la Organización Revolucionaria Marxista Política Obrera (POLOP), un movimiento de resistencia frente a la dictadura militar. Posteriormente se unió a la guerrilla, también para enfrentarse a la dictadura, lo que en 1970 derivó en su captura y tortura, quedando detenida durante 3 años. Posteriormente a su liberación se retiró un poco de la política y regresó a ella militando en dos partidos donde también “picó piedra” y pudo ascender hasta llegar a ser la primera mujer en dirigir Brasil.

Por último, otro ejemplo más, el de Verónica Michelle Bachelet Jeria, actual presidenta de Chile, encomienda para la cual fue reelecta. Luego del golpe de Estado de 1973 en su país, el padre de Michelle, Alberto Bachelet, fue detenido por los militares, lo que derivó en su fallecimiento siendo prisionero. Michelle y su madre tuvieron que vivir a escondidas hasta que fueron detenidas por la dictadura para posteriormente ser exiliadas, lo cual no mermó su espíritu de lucha, pues en 1979 volvió a Chile y militó en movimientos opositores a la dictadura de Pinochet. Durante el periodo de transición entre la dictadura y la democracia, Michelle también tuvo que “picar piedra” en la política, logrando ascender peldaños en la misma, lo que la llevó a ser Ministra de Salud y luego de Defensa, hasta que en 2005 llegó a ganar la presidencia de su país, siendo también la primera mujer en ocupar ese cargo, volviendo a ser electa en 2010.

Si Zavala quiere ser la primera mujer presidenta de México, me parece que mucho tiene que aprender sobre los avatares de la política y dar muestra de su perseverancia, de lo contrario cómo va a hacerle para convencer a los mexicanos de que ella va a ser capaz de cambiar al sistema político mexicano, de que va a cambiar al país, si ni siquiera pudo cambiar a su partido.

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