LA MODA DE LOS RETOS EN LAS REDES SOCIALES

Zareth Dilvara Triana Abundis, responsable del Psicopedagógico del Área de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN)

“Los chicos fácilmente brincan límites que incluso transgreden su propia persona, no saben hasta dónde pueden llegar y qué cosas pueden hacer y qué cosas no”.

 

Por Ricardo Téllez

En fechas recientes, hemos visto cómo se ha puesto de moda entre los jóvenes peligrosos retos que ponen en riesgo su integridad física y/o la de los demás; fenómenos como tomarse “selfies” en situaciones de peligro o el desafía de la ballena”, donde se crea una especie de comunidad virtual que alienta la realización de actos cada vez más osados hasta concluir con el suicidio, o las modas más recientes de vaciarse agua hirviendo, rociarse de gasolina y prenderse para aventarse a una alberca, o de robar algo al tiempo que se transmite en vivo por plataformas como Facebook Live, y hasta los casos más extremos de transmisión en directo de violaciones grupales o suicidios, han encendido los focos de alerta entre los especialistas.

No son pocos los que han alertado sobre el peligro que existe en las redes sociales que si bien son solo una herramienta de comunicación e interacción, han servido también para la vinculación entre personas vulnerables, manipulables e influenciables y personas o grupos que alientan la exposición de los otros.

Para la psicóloga  Zareth Dilvara Triana Abundis, responsable del Psicopedagógico del Área de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN), estas conductas encuentran explicación en causas tales como “la falta de orientación por parte de los padres, falta de acompañamiento, de guía, de seguimiento, de ver qué están haciendo sus hijos, con quién se juntan, qué  tipo de relaciones tienen, qué les gusta, qué no les gusta, qué tipo de programas ven, qué tipo de conversaciones tienen, qué tipo de contenidos buscan en Internet”.

Triana Abundis sostiene que la mayoría de estos retos los llevan a cabo jóvenes en etapa de adolescencia, donde ellos se sienten autónomos, independientes, pero en la que algunos no tienen aún el desarrollo mental, psicológico, necesario para poder tomar decisiones correctas en su vida.

Este sector de la población tiene además la característica de ser altamente influenciable, sobre todo porque es cuando mayor peso tiene la necesidad de aceptación social, la necesidad de pertenecer; “los chicos dicen ‘si mis amigos lo hacen, lo hago; si mis compañeros lo hacen, y yo no lo hago, entonces yo quedo fuera del grupo, a mí me excluyen socialmente y entonces hasta puedo ser víctima de bullying o de diferentes cuestiones por no entrarle’, porque entonces eres un cobarde, eres un chillón, cuestiones de éstas que entre los chavos y los chicos tienen tanta relevancia ya que ellos lo que buscan es pertenecer.

La licenciada, también docente del Programa Académico de  Psicología de la UAN, considera que la moda de los retos ha encontrado en internet un campo propicio para su difusión debido a que representa una ventana al mundo, con potencialidades diferentes a si se hicieran en otros ámbitos: “de pronto hacen cosas en la secundaria que ahí quedan, pero el Internet tiene unos alcances mayores, donde los chavos se pueden llenar de likes’, de seguidores y de visitas, y pues eso les da autoestima, les da seguridad, los hace sentirse importantes, los hace sentirse valiosos y ellos buscan estas gratificaciones en esta etapa. Desafortunadamente, por lo que mencionaba hace un rato, el hecho de no tener esa guía, ese acompañamiento, hace que busquen esta aceptación por vías erróneas”.

Otra de las posibles razones que la especialista identifica y que puede incidir en este fenómeno es que actualmente muchas generaciones de jóvenes están crecimiento con una falta de límites bien establecidos por los padres, que ha promovido una sociedad permisiva.

“Son chicos cuyos padres buscan que el niño no sufra lo que ellos sufrieron, porque además ahora generan escándalo los castigos que antes se aplicaban, por lo que ahora a los niños hoy en día los dejan ser y que se desarrollen solos y demás, entonces no les ponen límites claros de que están muy chiquitos. Entonces los chicos fácilmente brincan límites que incluso transgreden su propia persona, no saben hasta dónde pueden llegar y qué cosas pueden hacer y qué cosas no; antes le decían los papás ‘si tu amigo se tira de un puente tú también’, y decía uno ‘pues no’, pero ahora los chiquillos si el amigo se tira del puente ellos también se tiran porque no tuvieron límites bien definidos cuando estaban chicos y mucho menos en la adolescencia”.

Finalmente, para evitar este tipo de situaciones Triana Abundis recomienda principalmente a los padres de familia prestar más atención a sus hijos, conocer con quiénes se juntan, qué hacen, cómo se relacionan y con respecto al uso de internet, que también estén al pendiente del uso que le dan, verificar qué sitios visitan, con quienes interactúan, respetando en parte la privacidad que ellos necesitan.

 

 

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