A FONDO: CRISIS EN TEPIC DE ACCIÓN Y COMUNICACIÓN POLÍTICA

Parece que el alcalde capitalino no ha comprendido que cualquier estrategia de comunicación política, por muy buena que sea, si no está fundamentada en una acción política adecuada, no servirá

Por Ricardo Téllez

Uno tras otro se han acumulado los yerros en la forma de hacer política del ayuntamiento capitalino. Al parecer, el Alcalde de Tepic, Leopoldo Domínguez González, sigue sin entender que todo lo que haga o deje de hacer es una acción política y que, de igual manera, la manera en la que la sociedad civil responda a su gestión –sea a favor o en contra- también lo es. Con respecto a las críticas detonadas por la obra de la avenida Allende, el munícipe se ha empecinado en acusar que hay intereses políticos detrás de esas manifestaciones; por supuesto que los hay, pues los intereses políticos mueven las acciones políticas, pero un interés político no tiene necesariamente que ser negativo; impulsar la educación en un país es una acción política con un interés político de fondo, ¿eso es algo negativo?

De la misma manera, parece que no ha comprendido que cualquier estrategia de comunicación política, por muy buena que sea, si no está fundamentada en una acción política adecuada, no servirá.  Por lo que a los desaciertos de comunicación habrá que añadir los errores de acción y lo que obtenemos es una crisis de legitimidad del tamaño del que actualmente enfrenta su gobierno.

Su gestión ha sido abundante en ejemplos de lo anterior. Recordamos el caso del inútil y costoso viaje a Colombia, una gira de la cual nadie vio el sentido y si acaso hubo quien le diera el beneficio de la duda respecto a los beneficios que esa excursión tendría para los tepicenses, con el tiempo le dieron la razón a quienes lo criticaron. Habiendo asuntos tan importantes que resolver en la capital y con experiencias de éxito más cercanas, se tuvieron que ir hasta Sudamérica, de donde supuestamente se traerían un modelo de gestión social aplicado a las obras públicas que hasta la fecha seguimos sin apreciar. Un acierto de comunicación política fue promover la planificación participativa(también la llamaron “presupuesto participativo”),incluso hicieron rueda de prensa y un extranjero vino a decirnos que la presente administración municipal se distinguiría por incluir a la ciudadanía en los procesos de definición y ejecución de obra pública, lo que por supuesto no estuvo respaldado por la acción política, pues, en los hechos nada ha estado más lejos de la realidad: la gente no es tomada en cuenta en la definición de los proyectos; no se prevén las afectaciones de la ciudadanía durante el tiempo de ejecución de obras (vergonzosamente excesivos) y no se aplican medidas paliativas (los colonos padecen la falta de servicios públicos); así como tampoco se les tiene consideración y es por ello que la ejecución se demora una eternidad, por lo que todo indica que les tiene sin cuidado los perjuicios sociales. ¿Esa es planificación participativa? Más aún: los locales no son considerados en los procesos de asignación de obra; hay una necia e injustificable predilección por constructores externos.

En días pasados, cuando empezó a agarrar fuerza la iniciativa ciudadana “Ley 3de3”, para combatir la corrupción y fomentar la transparencia y rendición de cuentas, el Acalde se colgó del momento y en un acierto de comunicación política dio a conocer que había hecho públicas sus 3 declaraciones (patrimonial, fiscal y de intereses), afirmando incluso que era el único político en la entidad que lo había hecho. Desde luego que esta estrategia no estuvo avalada por su acción política, pues en otros rubros la opacidad de su gestión es la norma. Prueba de ello está nuevamente la realización de obra pública, asignada sin criterios claros y abiertos; el pobre y lamentable argumento que esgrimió el encargado de obras públicas municipales, al afirmar que no se daban proyectos a los constructores locales porque no tenían la capacidad, no solo ofendió al gremio sino además insultó a la inteligencia ciudadana al tratarnos de tontos, ¿en serio creyó que le íbamos a creer?, y, en todo caso, ¿a poco el hecho de que demoren meses y meses –que no días ni semanas- en rehabilitar tan solo una o un par de tristes cuadras es una muestra de la superioridad de sus constructores elegidos?

No solo hay opacidad en la asignación de las obras, sino además en la gestación y en los costos de los proyectos. Por más que digan que el proyecto de la avenida Allende contó con el consenso de los vecinos, los hechos indican lo contrario, incluso se les aplicó un madruguete tremendo, la obra arrancó antes de sostener una prometida reunión. Medios de comunicación han sido enfáticos acusar al Ayuntamiento de Tepic de no socializar sus proyectos previamente, por ejemplo, Ricardo Herrera del noticiero Meganoticias ha sido muy reiterativo en ello. Además, no sería el primer caso en el que primero se hace la obra y después (o nunca) se socializa el proyecto.

Y ni qué decir del lamentable posteo en redes sociales del mismo titular de obras públicas, donde dio a conocer que una alcantarilla tenía un costo de 200 mil pesos. Error de acción y comunicación política.

El caso de las casas, pies de casa, cuartos entregados a los indígenas de la Plaza de la Música (o del Músico), es emblemático. Primero se dio a conocer que eras casan, luego que no, que eran pies de casa, cuando en realidad no reunían las condiciones ni para ser ni lo uno ni lo otro, y finalmente acabaron siendo solamente cuartos con posibilidades de crecimiento. Como quiera que haya sido, no supieron manejar el asunto.

Tampoco ha habidotransparencia en la cuestión de las remuneraciones de él mismo, de su equipo de trabajo y de los regidores. Alejandro Gándara, de Grupo Radiorama, ha impulsado una iniciativa para bajar los sueldos a los regidores y desde hace tiempo ha venido acusando de excesivas sus remuneraciones, las cuales se ha manejado que superan los 100 mil pesos y/o que, rondan los 150 mil pesos. Y hasta la fecha ningún integrante del cuerpo edilicio, ni el Alcalde mismo, ha salido para desmentir tales acusaciones. También el silencio comunica; dicen que el que calla otorga.

Cuando el supuesto “Gobierno del Cambio”, lanzó la convocatoria al “presupuesto participativo de Tepic, 2015”, planteó en su exposición de motivos que: “…como parte de sus estrategias para la inclusión social, el desarrollo, la equidad entre hombres y mujeres, la generación de una nueva cultura de la participación, la corresponsabilidad ciudadana, la transparencia y rendición de cuentas del sector público y la desconcentración administrativa, realizará un proceso de deliberación y acuerdo con las comunidades del Municipio con el propósito de que una parte significativa del Programa de Obras y Acciones Comunitarias para el año 2015, se determine con base a las prioridades definidas por las propias comunidades…”, nuevamente solo comunicación, sin acción política.

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