A FONDO: PEMEX Y LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO

La situación actual de Pemex es resultado no solo de la gestión de la presente administración federal, sino como consecuencia de un histórico saqueo y mal manejo de gobiernos anteriores. La mayoría se dedicó a exprimirlo, con una pobre o nula visión, creyeron ingenuamente que la gallina de los huevos de oro no se acabaría nunca, y en los tiempos de abundancia, los excedentes obtenidos fueron destinados a cualquier cosa menos a lo realmente importante que era fortalecer a Pemex y darle viabilidad futura. Hoy estamos pagando las consecuencias. ¿Será que ahora sí acabaron con la gallina de los huevos de oro?

Por Ricardo Téllez

A 78 años de la expropiación petrolera, el panorama para la empresa “productiva” no puede ser más complicado: el precio del crudo no levanta, persiste la sobreoferta en el mercado, las potencias petroleras se resisten a disminuir la producción, el recorte presupuestal de la Federación golpea principalmente a Pemex, habrá recorte de producción y de personal; los saldos de una mala administración de parte de su anterior director, Emilio Lozoya, ahogan las finanzas; la competencia ya entró al país y aumentará, y los trabajadores de la otrora llamada paraestatal se preparan para hacerle la guerra al propio gobierno, comenzando por acusarlo de culpable de la crisis que tiene de cabeza a Petróleos Mexicanos.

El mensaje del Presidente Enrique Peña Nieto, en el marco del aniversario de la expropiación petrolera, es acorde al momento actual pero difícil de sostener en los hechos: “Pemex y sus trabajadores no están solos; cuentan con el respaldo de mi administración y con el firme respaldo de su amigo el Presidente”. Y es que los números podrían indicar otra cosa. Al inicio de la presente administración federal, el gasto de las oficinas centrales de Pemex era de alrededor de 13 mil millones de pesos, al término de la gestión de Lozoya, el gasto era de 67 mil millones, en poco más de 3 años, aumentó la erogación en 415%; la deuda que tenía Petróleos Mexicanos era de 786 mil 900 millones de pesos, en tanto que ahora es cercana al 1 billón 500 mil millones de pesos; la producción de barriles cayó de 2 millones 577 mil barriles al día, a 2 millones 259 mil, y luego del recorte presupuestal, el nivel de producción caerá aún más, por lo que si los ingresos de la petrolera habían disminuido dramáticamente por el propio precio del hidrocarburo, ahora habrá de sumar la disminución de entradas por baja de producción, así, tan solo entre 2014 y 2015, ingresos se desplomaron en alrededor de 250 mil millones de pesos; las deudas a “corto plazo” crecieron de 18 mil millones de pesos a 147 mil millones de pesos, un aumento de más de 700%; los pasivos laborales incrementan sin freno y a estas alturas fácilmente rondan en alrededor de 1 billón 500 mil millones de pesos; por si fuera, Pemex opera en números rojos, en 2015, tuvo una pérdida neta de 522 mil millones de pesos, cerca del 100% superior a la obtenida en 2014.

Todo lo anterior, configura una situación muy contraria a la que en su momento se proyectó en la exposición de motivos de la Reforma Energética. En el documento presentado por el Gobierno de la República se planteó, entre otros puntos, los siguientes objetivos: Modernizar y fortalecer, sin privatizar, a Pemex y a la Comisión Federal de Electricidad como empresas productivas del Estado 100% mexicanas; contar con un mayor abasto de energéticos a mejores precios; garantizar estándares internacionales de eficiencia, transparencia y rendición de cuentas; combatir de manera efectiva la corrupción en el sector energético; fortalecer el ahorro de largo plazo a través de la creación del Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo, en beneficio de las generaciones futuras; y, atraer inversión al sector energético mexicano para impulsar el desarrollo del país.

Sé que sería deseable tener más tiempo para evaluar los resultados de la reforma, así como resulta necesario considerar que las condiciones del entorno también afectan los objetivos planteados, pero lo que hasta la fecha se lleva parece marcar una tendencia contraria al logro de los propósitos establecidos.

Pemex no solo no se ha modernizado ni fortalecido, lo que se ve a corto plazo es una disminución en su capacidad de operación; para poder contar con abasto de energético, el país ya ha tenido que importar hidrocarburos, pasando a ser de exportador a importador; la disminución en el mercado internacional de los precios del crudo no se han visto reflejados en los bolsillos de los consumidores, la mínima disminución al inicio de este año no es ni remotamente suficiente para considerar una efectiva baja en los precios al consumidor; hasta la fecha no se han garantizado los estándares internacionales de eficiencia, mucho menos transparencia y rendición de cuentas, a los directivos de Pemex se les acusa de operar en la opacidad, tal es el caso de la reserva de información sobre multimillonarios créditos contratados, cuyo destino se desconoce, además de las irregularidades detectadas por la Auditoría Superior de la Federación (ASF); por lo anterior, el combate efectivo de la corrupción tampoco ha sido un tema a resaltar al interior de la petrolera, donde recursos desviados, compras a sobreprecio e inversiones injustificadas figuran en el lado oculto de la empresa productiva; la operación del Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo ha sido seriamente cuestionada por especialistas; las metas proyectadas en inversiones no se han cumplido, lo cual se puede verificar retomando la experiencia de la Ronda Uno y los procesos de licitación de campos.

Asimismo, la exposición de motivos de la Reforma Energética planteaba como beneficios de la misma lo siguiente: 1. Bajar las tarifas eléctricas, bajar el precio del gas y bajar el precio de los alimentos. 2. Lograr tasas de restitución de reservas probadas de petróleo y gas superiores a 100%. 3. Aumentar la producción de petróleo de 2.5 millones de barriles diarios que se producen actualmente, a 3 millones de barriles en 2018 y a 3.5 millones en 2025. Así como aumentar laproducción de gas natural de los 5 mil 700 millones de pies cúbicos diarios que se producen actualmente, a 8 mil millones en 2018 y a 10 mil 400 millones en 2025. 4. Generar cerca de un punto porcentual más de crecimiento económico en 2018 y aproximadamente2 puntos porcentuales más para 2025. 5. Crear cerca de medio millón de empleos adicionales en este sexenio y 2 millones y medio deempleos más a 2025.

No hace falta decir mucho para señalar que, hasta la fecha, nada de lo anterior se ha logrado y, por el contrario, los resultados apuntan en sentido contrario.

Por otra parte, las palabras del mandatario federal, con dedicatoria a los trabajadores, surge además en el contexto de las declaraciones hechas por el líder del sindicato de los petroleros, Carlos Romero Deschamps, quien culpó a las autoridades de la crisis de Pemex, debido a sus acciones y decisiones políticas: “El doble papel que el Estado mexicano jugó habitualmente en Pemex género conflictos no siempre resueltos adecuadamente, provocando dramáticas variaciones en sus proyectos y estrategias para alcanzarlos”. Sin embargo, y como dice el dicho, las palabras hay tomarlas de quien viene y es conveniente entender que esta acusación la lanzó el dirigente a partir del anunciado despido masivo de personal (se estima que entre 25,000 y 30,000 trabajadores habrán de ser liquidados); porque entre esas decisiones de Estado se cuenta la Reforma Energética, tema que Romero Deschamps respaldó, pero ahora que no han salido las cosas y habrá recorte, entonces truena y acusa.

Cabe destacar que, desde luego, la situación actual de Pemex es resultado no solo de la gestión de la presente administración federal, sino como consecuencia de un histórico saqueo y mal manejo de gobiernos anteriores. La mayoría se dedicó a exprimirlo, con una pobre o nula visión, creyeron ingenuamente que la gallina de los huevos de oro no se acabaría nunca, y en los tiempos de abundancia, los excedentes obtenidos fueron destinados a cualquier cosa menos a lo realmente importante que era fortalecer a Pemex y darle viabilidad futura. Hoy estamos pagando las consecuencias. ¿Será que ahora sí acabaron con la gallina de los huevos de oro?

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