A FONDO: ECONOMÍA, ¿VASO MEDIO LLENO?

Derivado de lo anterior, el Banco de México (Banxico) también subió su tasa en la misma cantidad que la FED, es decir en 0.25%, ubicándose entonces en 3.25%, con lo que además se busca frenar el avance del dólar y controlar la inflación

Por Ricardo Téllez

En los últimos días se han destacado algunos resultados alentadores en materia económica, como por ejemplo que por segunda ocasión en el año, la previsión de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) por parte de expertos privados aumentó (en noviembre subió a 2.44 y recientemente a 2.45), así como la exitosa e histórica tercera jornada de la Ronda Uno en materia de licitaciones de explotación petrolera, además de la contención de los efectos en nuestro país ante el aumento de tasas por parte de la FED, pero, ¿serán suficientes estas buenas noticias para ver el vaso medio lleno en el tema económico? Veamos.

En cuanto a los pronósticos de crecimiento del PIB, es verdad, en últimas fechas ha despertado cierto optimismo en los especialistas hacia una ligera recuperación en el crecimiento. En noviembre de este año se dio un salto importante en las expectativas de crecimiento en comparación con octubre de este mismo ejercicio. En octubre se hablaba de una proyección de 2.29 y en noviembre subió a 2.44, y recientemente en este diciembre a 2.45. ¿Esto es bueno o es malo? Es bueno si vemos cuál fue la tendencia a la baja durante este 2015 en cuanto a los ajustes de previsión de crecimiento, sobre todo a partir del segundo trimestre: mayo 2.66, junio 2.60, julio 2.55, agosto 2.34, septiembre 2.31 y octubre 2.29. Si bien los últimos ajustes de noviembre y diciembre son alentadores, no son suficientes y menos cuando hablamos que la meta inicial de crecimiento del gobierno federal para este año fue del orden del 3.7%, por lo que aún de darse el 2.45 estaría muy lejos de alcanzar lo proyectado y mucho más de lo que requiere crecer el país (alrededor del 6%).

En cuanto al aumento de las tasas, considero que aún es demasiado pronto como para echar las campanas al vuelo y decir que se pudo contener el impacto por la alza de la tasa de referencia de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), como parte de un proceso de normalización de la política monetaria del país vecino y cuya acción se estuvo anticipando desde el inicio de la segunda mitad del año.

Desde la crisis financiera de 2008, provocada por el sector inmobiliario, Estados Unidos congeló su tasa en un nivel muy bajo, en 0.25%, como parte de una política expansionista, con el propósito de incentivar los préstamos para que éstos se invirtieran y aumentar así los niveles de producción y empleo como salida a su crisis, aunque esto provoca presiones inflacionarias. Ante la situación actual, cubierto el objetivo de empleo y producción y para contener las presiones externas, la FED ajustó su tasa de referencia a 0.50%, lo que implica cambiar su política de expansionista a contraccionista. Esto obliga a economías como la nuestra a también a hacer lo propio y subir la tasa, CETES en nuestro caso, con la finalidad de evitar salida de capitales invertidos en nuestro país y que pudieran destinarse a la Unión Americana ante un mayor rendimiento ofertado.

Derivado de lo anterior, el Banco de México (Banxico) también subió su tasa en la misma cantidad que la FED, es decir en 0.25%, ubicándose entonces en 3.25%, con lo que además se busca frenar el avance del dólar y controlar la inflación.

Si bien, de momento no se apreció un impacto fuerte en nuestra economía ante lo que hizo la FED, reitero que es demasiado pronto para echar las campanas al vuelo, pues aún pueden darse efectos a corto plazo. Por ejemplo, suponer que haber subido nuestra tasa en la misma cantidad (que no proporción) que lo hizo Estados Unidos nos asegurará que no haya migración de capitales, es arriesgado, pues no es lo mismo haber aumentado la tasa en un 8.33%, pasando del 3 al 3.25, como fue el caso de nuestra tasa, que haberla aumentado en un 100%, pasando del 0.25 al 0.50, como fue el caso de la norteamericana.

Además, esto implica para nuestro país adquirir un mayor compromiso económico a corto plazo para pagarle a inversionistas ya que aumentará el monto a pagar por concepto de rendimientos. Por si fuera poco, al ser la tasa CETES referencia para instrumentos financieros, lo anterior implica una eventual subida a las tasas de interés bancario, aun cuando el sector ya se pronunció y dijo que no subirá las tasas, esto quiere decir que los créditos que tengamos contratados los mexicanos con instituciones financieras pueden sufrir un alza en los intereses y pegarnos en los bolsillos, siempre y cuando no sean créditos a tasa fija, pero de ahí en fuera puede haber un aumento, por lo que por si sí, o por si no, lo mejor que podemos hacer con nuestros aguinaldos es pagar los créditos y tarjetas de crédito.

Sobre la tercera fase de la Ronda Uno para la licitación de campos petroleros, es cierto, fue una jornada exitosa pues se adjudicaron el total de los 25 campos terrestres contemplados, otorgándose a la mayoría a empresas mexicanas. Y si bien fue exitoso, aunque sea cierto considero excesivo y hasta triunfalista calificar de “histórico” el resultado de la jornada de 12 horas, ya que en la historia del país apenas es la tercera jornada y las otras dos fueron un fracaso, por lo que en suma, lo que se pretendió adjudicar en este 2015 no se pudo concretar en su totalidad.

Pero además hay otros temas que preocupan, como por ejemplo que el alza del dólar, que si bien no pegó tanto luego de la subida de tasas de la FED y tampoco estamos tan mal como otras economías emergentes, llámese Brasil y Argentina, por citar ejemplos, el caso es que no nos libramos de vernos afectados. La divisa está por el orden de los 17.17, según se vendía el día de ayer sábado en el aeropuerto de la Ciudad de México, pero al 2 de enero de este año estaba en $14.74, por lo que ha aumentado en al menos un 16% y aun pudiera subir más en estos días que le restan al año. Haber contenido al aumento del dólar también implicó otro costo y si no me creen, chequen en cuánto tuvimos que disminuir nuestras reservas al haber utilizado como estrategia la subasta de dólares.

El precio del crudo también preocupa, sobre todo el que haya llegado a niveles tan bajos, donde apenas se obtienen unos cuantos dólares de ganancia. La mezcla mexicana llegó a caer hasta en 27 por barril, cuando su costo de producción –según estiman expertos- ronda los 23 dólares por barril. Pero eso no es todo, de seguir esa tendencia ¿qué podemos esperar para 2016, donde se proyectó un precio de casi el doble al que tiene actualmente?, serán inevitables nuevamente los recortes presupuestales.

Mal haríamos si no consideramos los niveles de endeudamiento que tiene el país, que si bien no llegan a los que tienen otros países, como el propio Estados Unidos, sí es algo a tomar en cuenta. Debido a que las proyecciones fiscales no han sido acertadas por una cosa u otra, los ingresos no han sido los esperados, lo que ha provocado un aumento en la deuda pública; en lo que va de la presente administración federal ha aumentado en un 40%. Al cierre del 2012 la deuda pública era de 5.9 billones de pesos (37.7% del PIB), mientras que al cierre de octubre de este año, ascendió a 8.3 billones de pesos (47% del PIB). Lo peor es que este aumento no se ha visto reflejado necesariamente en una mejora en nuestra economía, al contrario, las cifras de CONEVAL sostienen que no es de este modo.

Así las cosas, dejo que sea usted quien decida si prefiere ver el vaso medio lleno o medio vacío en materia económica.

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