PRESERVAR LA LENGUA

Lengua materna

A FONDO

Por Ricardo Téllez

El día de ayer se celebró el Día Internacional de la Lengua Materna, un tema que adquirió especial relevancia al establecerse dentro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en el año 2000, en la búsqueda de una “Educación para Todos”. De ahí que la Organización para las Naciones Unidas (ONU), a través de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), fomente la educación inclusiva por medio de métodos interculturales bilingües, para dar cabida tanto a las culturas nativas como a las que no lo son. Para el organismo como para la comunidad internacional, la educación en la lengua materna no solo favorece la educación de calidad sino que además es esencial para consolidar el plurilingüismo y el respeto de la diversidad lingüística y cultural en sociedades que se transforman rápidamente.

La UNESCO establece que la “enseñanza de idiomas apropiada” es esencial para que los alumnos logren aprovechar la educación de calidad, aprender a lo largo de toda la vida y tener acceso a la información.

Para la celebración de este año, la UNESCO plantea que el Día Internacional de la Lengua Materna “es un momento propicio para que todos nosotros pongamos de relieve la importancia la lengua materna para que prosperen todas las iniciativas en materia de educación, mejore la calidad de la enseñanza y se llegue a quienes han quedado al margen. Cada uno, niña o varón, mujer u hombre, debe contar con las herramientas necesarias para participar plenamente en la vida de la sociedad de la que forma parte: este es un derecho humano fundamental y un vector de sostenibilidad en toda iniciativa de desarrollo”.

Aunque el enfoque base es preservar la lengua desde la educación y para que ésta misma sea inclusiva, en realidad conservar la lengua materna tiene que ver con un además con una tarea mayúscula, como lo es preservación de nuestras raíces, de nuestro patrimonio cultural. Hoy, ante el cada vez menor número de hablantes, algunas lenguas están en peligro de desaparecer y con ella el bagaje cultural, una forma única de hablar, entender y compartir una visión del mundo; cosmovisiones que agonizan; lenguas, prácticas sociales y tradiciones que se pierden.

Por si fuera poco, existen aún grandes rezagos en torno al respeto de la lengua que inciden en problemas sociales del día a día, pues no solo están las asignaturas pendientes en materia de educación, sino además los hay también en procuración de justicia y salud, entre otros.

La celebración de este año, adquieren un especial interés ya que no solo se cumplen 15 de años del Día Internacional de la Lengua Materna, sino que además se vence el plazo fijado para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Aunque existen algunos avances como es el caso de que derivado de la Reforma Educativa los maestros que impartan clases en comunidades deben saber hablar la lengua originaria; pero también existen grandes atrasos.

En cuanto a la educación, es cierto, se ha dado un paso importante con la reforma, pero hasta entonces se había sostenido un modelo educativo en el cual no se le daba la trascendencia necesaria a preservar la lengua materna, por el contrario, los esfuerzos han sido más hacia la castellanización, cuando no hacia la promoción del inglés como segundo idioma, cuando lo ideal es preservar la lengua originaria, promover el español como una herramienta no de reemplazo sino para evitar la exclusión; y sí, en un tercer momento pensar en la enseñanza de un tercer idioma para una inclusión global, pero solo en este orden.

Hasta antes de la reforma no había un reconocimiento formal al derecho de los niños y niñas indígenas de ser educadas en su propia lengua, y aunque ya está en papel ahora falta que sea una realidad. En nuestro estado, aún hay maestros que atienden comunidades étnicas pero que desconocen la lengua del lugar donde se encuentran.

En materia de procuración de justicia no solo hay rezagos, sino una situación paradójica y “contranatura”, pues los mismos procesos judiciales son injustos en sí, cuando al menos una de las partes es un indígena. Por ley, deben ser asistidos por un intérprete, y aunque en Nayarit existen 30 de ellos, su asistencia no es como debiera ser. En voz de ellos mismos, solo son requeridos por mera formalidad, más para realmente cumplir una función de interpretación. Mencionan que son llamados a dar sus servicios ya cuando el proceso ha concluido y solo para recabar firmas. El verdadero proceso de interpretación es desechado porque simplemente requeriría demasiado tiempo; para un proceso que se desahoga en cuestión de minutos sería necesario invertir horas y, aunque no debería ser una justificación válida por ningún motivo, en la práctica ese argumento se usa.

Los servicios, no solo de traducción, sino de interpretación, también son requeridos en otros campos, como en el de la salud; si uno que habla español, no logra entender los diagnósticos de los doctores, con menor razón quien no lo habla.

En las instituciones públicas también hay grandes vacíos. Para empezar existen dependencias que supuestamente son para atender a este sector de la población, pero entre los servidores públicos o quienes las encabezan ni son originarios de estas comunidades y poco entienden de las necesidades particulares de éstas. Aunado a lo anterior, los bajos presupuestos destinados, terminan de hacer ineficiente al organismo, donde a veces son más los recursos que se emplean para sostener a la estructura de funcionarios y burócratas que lo que finalmente llega en programas, beneficios y apoyos a las comunidades.

Los retos son muchos en materia de discriminación, educación, procuración de justicia, salud, sitios sagrados, etc., así como en otros que reciente configuración como lo es la inclusión digital, las TIC’s, entre otras.

Un buen inicio sería una autocrítica tanto por parte de la sociedad civil, pero también de las instituciones públicas y quienes las encabezan. Solo por citar un ejemplo, el día de ayer se realizó un evento alusivo a la fecha en Centro Estatal de Culturas Populares e Indígenas (CECUPI), donde no se realizaron diversas actividades, entre ellas paneles de expertos, donde se plantearon los problemas y los retos en la materia y donde, por cierto, no tuve la oportunidad de ver a funcionarios públicos, representantes populares, etc., al menos no a los que acostumbran “sacarse la foto” con nuestros hermanos indígenas, sobre todo cuando están en campaña. En ese evento, uno de los panelistas compartió una experiencia: había muerto un indígena y él, como gestor social, requería de 300 pesos de gasolina para poder llevar a la viuda y al cuerpo de regreso a su pueblo. Acudió a la Secretaría de Gobierno para pedir apoyo; pensó que además de los 300 pesos de gasolina podía gestionar un dinero extra para poder comprarle comida a la viuda quien ya tenía un día sin comer. El funcionario que lo atendió, le dijo que sí lo iban a apoyar; les dio a firmar un oficio y luego les pidió que regresaran dentro de 15 días para ver si estaba el recurso. El gestor –sin poderlo creer- le recordó al funcionario que ahí traían al cuerpo, que cómo les pedía que esperaran 15 días. Luego de tranquilizarse intentó otra estrategia: ver si el funcionario los podía apoyar con sus propios recursos, a lo cual se negó el servidor público. -¿Cuánto llevas en el cargo? –Cuatro años, le respondió. -¿En cuatro años que has estado aquí viviendo cómodamente y con lujos gracias a nosotros, no crees que merecemos tu ayuda- el funcionario solo se agachó y respondió: -Pues será dentro de 15 días, porque no hay dinero.

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