A FONDO: MITOS DEL PRESUPUESTO

Presupuesto 2016En días pasados, el Secretario de Hacienda, Luis Videgaray hizo entrega de la propuesta de paquete económico 2016, cuyo proceso de elaboración se ha visto envuelto en varias irregularidades

Por Ricardo Téllez

Además del tema de seguridad y combate a la corrupción, el manejo de la economía del país es un auténtico dolor de cabeza no solo para los mexicanos, sino para el propio gabinete económico de Peña Nieto.

La ratificación de Agustín Carstens es lo mejor que le pudo pasar al Banco de México, pues dadas las circunstancias actuales es el más idóneo para seguir al frente, sin olvidar que también en su momento Guillermo Ortiz hizo un papel decoroso. Las especulaciones de que Carstens se iba para el Fondo Monetario Internacional (FMI) era un tema obligado entre los analistas financieros, por fortuna del Banxico y del propio Presidente de México, Carstens seguirá ahí. Lo malo es que poco puede hacer él para corregir el rumbo de la administración federal, pues los errores no fueron de su manufactura sino del gabinete económico encabezado por el Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, quien a últimas fechas ha estado en el ojo del huracán no solo por cuestionamientos sobre presuntos conflictos de interés, sino por el desaseo en el manejo presupuestal.

Al titular de la SHCP, no solamente lo han confrontado los empresarios del país, inconformes hasta el cansancio con la política fiscal impuesta, sino también las instancias fiscalizadoras, que han dejado al súper secretario en evidencia al poner sobre la mesa los engaños maquinados, de los cuales pretendo dar cuenta, si bien no en toda su extensión, pero sí en cuanto a los temas de mayor relevancia.

EL PRESUPUESTO BASE CERO

En días pasados, el Secretario de Hacienda hizo entrega del paquete económico 2016, en el cual de inmediato destacó la propuesta de recortes presupuestales, aunque éstos ya habían sido anticipados no dejaron de ser el punto focal de las primeras discusiones.

En marzo de este año, el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, anunció que para el 2016 el gobierno federal aplicaría la metodología del Presupuesto Base Cero, para romper con la inercia del gasto público sin supuestamente medir su eficiencia y pertinencia, por lo que se prometió una revisión a fondo de los programas y partidas presupuestales con el propósito de dejar de gastar en aquellos rubros que no justificaran las erogaciones y también para darle mayor impulso a aquellas áreas que fueran estratégicas o que de verdad lo requirieran y lo justificaran.

En aquel entonces expuse mis dudas no solo sobre si de verdad se aplicaría una metodología de esta naturaleza, sobre todo porque no había mucho tiempo para hacerlo, pero además sobre la capacidad del gabinete económico para hacerlo como debe ser y también anticipé que dicho anuncio podría solamente ser un pretexto para recortar presupuestos (A Fondo, 29 de marzo de 2015). Y aunque no me gusta decir “se los dije”, pero así fue: aún sin realizar un análisis de todos los programas y partidas, se anunciaron con mucha antelación recortes al gasto (a finales de junio) y luego de entregar la propuesta de presupuesto se confirmó que en realidad no hubo tal ejercicio de presupuestación Base Cero.

Lo anterior, no solo lo digo yo, sino también gente como Juan Manuel Portal, titular de Auditoría Superior de la Federación (ASF).

A inicios de este mes, el funcionario cuestionó con dureza el supuesto plan Base Cero, afirmando que era evidente la ausencia de información para definir los programas que desaparecerán con el Presupuesto Base Cero y advirtió que con los elementos disponibles no se comprueba que habrá una reducción en el gasto por 135 mil millones de pesos. A finales de junio, la Secretaría de Hacienda dio a conocer la Estructura Programática para el Presupuesto de Egresos de 2016, donde se contempla una disminución en 22.4 por ciento de los programas respecto a 2015, luego de fusionar 261 en 99, resectorizar 7, eliminar 56 y crear 4 nuevos, pero nada de esto estuvo respaldado en un estudio a fondo, como se prometió. Portal observó que no se informó: 1. La metodología del enfoque de presupuesto base cero que se aplicó para formular la propuesta de estructura programática; 2. El cálculo necesario para determinar el monto a reducir de 135 mil millones de pesos; 3. Información que garantice mejoras en el impacto social de los programas; 4. Las evaluaciones del desempeño en este proceso de reducción de programas; 5. Los mecanismos operacionales, institucionales y jurídicos para la aplicación del Presupuesto Base Cero; y, 6. Los criterios para fusionar, resectorizar, eliminar o crear nuevos programas. ¿Así o más omisiones? Lo anterior nos lleva a concluir que o bien no hay transparencia en la determinación presupuestal o, peor aún, que todo fue un mero garlito y todo se lo sacaron de la “manga”.

Por si fuera poco, otra de las razones para suponer que no hubo tal ejercicio de presupuestación es que a final de cuentas se plantea el recorte de gastos en áreas que son prioritarias, lo cual no se haría tratándose de un ejercicio auténtico de revaloración del egreso público: se recortan millonarios ingresos para la Pensión para Adultos Mayores de la Secretaría de Desarrollo Social; en todos los proyectos de inversión de la Secretaría de Salud; en el programa de Expansión de la Educación Media Superior y Superior; además de recortes en programas para el campo, y no me digan que en estos rubros no hay necesidades o que no se trata de aspectos que debieran ser prioridad.

Debido a lo anterior, el director general del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), Héctor Villarreal, afirmó que esta propuesta de supuesto presupuesto Base Cero no es un “auténtico replanteamiento del gasto”, y advierte además que se afectarán importantes programas de educativos, sociales y de inversión física.

LA AUSTERIDAD Y LOS RECORTES

Tanto en 2015 como en 2016, el Gobierno Federal considera a los recortes presupuestales como una medida para supuestamente lograr eficiencia en el gasto público, lo cual está lejos de ser verdad, a juzgar por lo que pasó con las reducciones aplicadas en este 2015.

Juan Manuel Portal, titular de Auditoría Superior de la Federación (ASF), señaló que si bien en el reporte de avance de la aplicación del Presupuesto de Egresos de la Federación 2015, que presenta la Secretaría de Hacienda, se aprecian los recortes anunciados para este año del orden de 124 mil 265 millones de pesos, en realidad el supuesto beneficio no se visualiza en la disminución al gasto, sino al contrario, aún con todo y ese millonario recorte, el gasto público neto total aumentó en 5.7% en relación a lo originalmente planeado, dicho incremento representa en pesos la cantidad de 129 mil 126.9 millones de pesos, lo que es más que el recorte anunciado en enero pasado.

Lo anterior refleja entonces que no hubo tal recorte de gastos o, mejor dicho, sí se recortó donde se dijo que se iba recortar pero esos tijerazos no representaron ahorro alguno, sino más bien se dejó de aplicar en ciertas partidas para aplicarse a otras y un poco más. No hubo tal ahorro, no hubo tal eficiencia en el gasto, y lo peor es que no se encuentra la justificación del incremento.

COMBATE A LA OPACIDAD

La transparencia y rendición de cuentas aquí también es un mito. Hasta lo que se ha expuesto es evidente que no hubo transparencia en la elaboración del presupuesto 2016 ni en el ejercicio del gasto del 2015, como tampoco lo hay con respecto a los ingresos.

Uno de los aspectos que tanto se presume del presupuesto 2016 es que no se consideran nuevos impuestos ni aumentar las tasas de los que hay actualmente, lo cual en realidad no es necesario, pues con lo que se aumentó en 2015 es más que suficiente.

En este año se ha obtenido un ingreso extraordinario, esto es, mayor al presupuestado, del orden de 84 mil 498.3 millones de pesos, entre las causas de ese excedente se encuentra una mayor recaudación por parte de los contribuyentes debido a la reforma fiscal ya aplicada.

Pero, ¿qué se ha hecho con todo ese dinero? La Auditoría Superior de la Federación observó que de ese excedente se desconoce el paradero de al menos 64 mil 686 millones de pesos, como tampoco se sabe dónde quedaron otros 846 millones de pesos que fueron reportados como un ahorro obtenido hasta el mes de junio pasado. Urge abrir el debate del presupuesto.

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